Nuestras ostras provienen de las aguas bravas de la costa oeste de Irlanda, donde el océano Atlántico está en constante movimiento. En esta agua marina limpia y rica en minerales, las ostras crecen lentamente — alimentadas por una abundancia de plancton puro y agua rica en oxígeno. Debido al crecimiento lento, acumulan una excepcional riqueza en zinc, cobre, selenio y otros oligoelementos. Sin contaminación, sin intervenciones, solo la fuerza de la naturaleza.
El resultado: ostras con un sabor intenso y puro y una alta densidad nutricional natural. Un regalo puro del océano — tal como la naturaleza lo ha querido. Libres de PFAS y analizadas para metales pesados.